«El Indiana Jones de las botellas»
(Término acuñado por Borja Cortina)
Pablo Mosquera, a la caza de botellas antiguas de licor: pasión, bares olvidados y licores con historia
La búsqueda de botellas antiguas de licor se le podría llamar trabajo, hobby o incluso negocio, pero para los verdaderos amantes de la hostelería es algo más, es pasión, es frikismo del bueno. Esa necesidad casi irrefrenable de ir un paso más allá: viajar por toda la región en busca del licor más antiguo o más raro, compartir con amigos catas de botellas especiales y rebuscar en trasteros o muebles bar de la abuela para rescatar botellas olvidadas que, a veces, resultan estar muy bien valoradas.
Para Pablo, esto no es un negocio. Es un hobby que me permite interactuar con gente de lo más variopinta: hosteleros de la vieja escuela, tenderos jubilados, funcionarios retirados, herederos ilusionados con un posible botín o familiares convencidos muchas veces erróneamente de poseer un tesoro familiar.
Los escenarios y las personas que he conocido gracias a la búsqueda de botellas antiguas son tan numerosos como diversos. Y, pese a tratarse de un nicho de mercado muy concreto, me ha permitido colaborar y ayudar a profesionales a los que admiro profundamente: expertos en distintas categorías a nivel global (ron, whisky, tequila, bitters, etc.) repartidos por todo el mundo; Puerto Rico, Estados Unidos, Tailandia y gran parte de Europa.
¿Dónde se pueden encontrar botellas antiguas?
Antes de nada, es importante aclarar algo fundamental: una botella antigua no es valiosa solo por ser vintage. Existen factores clave que determinan su valor real.
Factores esenciales a tener en cuenta
-
La botella debe estar perfectamente cerrada y precintada.
-
Etiquetas en el mejor estado de conservación posible.
-
Sin evaporación, o con evaporación mínima.
-
Si es posible, contar con la caja o empaque original.
Y aquí empiezan los problemas. Muchas botellas que aparecen en bares o restaurantes no cumplen estos requisitos de perfección.
Tipos de “clientes” de los Old Liquors
Existen tres perfiles claramente diferenciados:
-
El coleccionista puro
Quiere la botella para conservarla. La exige perfecta, con caja original y en un estado casi idéntico al de fábrica. -
El coleccionista degustador
La quiere para beber. No le importa tanto la apariencia exterior, pero sí que el contenido esté en buen estado, sin evaporación ni daños. -
El decorador
No la quiere ni para beber ni para coleccionar. Simplemente la colocará en su bar o en casa. No está dispuesto a pagar mucho; para él, un jarrón podría cumplir la misma función.
Aquí es donde entran en juego las botellas imperfectas o poco valoradas para los dos primeros perfiles.
¿Dónde buscar Old Liquors?
Bares antiguos y restaurantes de carretera
Antes era habitual comprar por palets. El consumo cambia, baja o se desplaza… y esas botellas se quedan ahí, olvidadas durante décadas.
Viejos ultramarinos
Estanterías que no se han limpiado en lustros suelen esconder joyas atemporales. Si puedes acceder al almacén, probablemente saldrás cubierto de polvo… y quién sabe si con alguna joya histórica.
La casa de la abuela
Especialmente si hubo familiares marineros, políticos, médicos, farmacéuticos, funcionarios de rango, profesores o policías. Era muy habitual regalar botellas en Navidad o como agradecimiento por favores.
Trucos y sistemas de búsqueda
Existen métodos y estrategias, aunque cada buscador tiene sus propios trucos. Hoy en día, las redes sociales juegan un papel fundamental: cualquiera puede ofrecer o buscar botellas antiguas de licor a través de Internet. Eso sí, no todo lo que se ofrece tiene valor real.
Top 3 de lo que NO vale ni un euro
-
La botella con forma de andaluza rellena de brandy mediocre.
-
Esa ginebra de marca local, destrozada y evaporada.
-
Ese ron “marca X” elaborado al lado de tu casa.
Top 3 de lo que SÍ vale más de un euro
-
Whisky Single Malt, especialmente Islay.
-
Licores históricos como Campari, Bénédictine o Calisay.
Grandes hallazgos y botellas antiguas más valoradas
En uno de mis viajes a Lugo, después de pasar todo el día caminando sin encontrar nada especialmente interesante, ya con el cansancio acumulado y a punto de tomar el autobús de regreso a casa, se me ocurrió entrar en un bar antiguo para tomar un café. Nada más. Sin expectativas. Sin la menor intención de buscar nada.
Mientras esperaba, levanté la vista casi por inercia y me detuve a observar la botillería. Fue entonces cuando la vi: una botella antigua de Campari, discreta pero inconfundible, colocada como si llevara allí toda la vida. No era una botella más. La etiqueta, el vidrio, el nivel… todo indicaba que estaba ante un licor histórico con décadas a sus espaldas.
Comencé a conversar con el dueño del bar y, poco a poco, le pregunté si la botella estaba a la venta. Le hablé de su origen, de la historia de Campari, de cómo ese tipo de botellas formaban parte de una época concreta de la hostelería y de por qué ya no era fácil encontrar ejemplares así. Le expliqué que no se trataba solo de una botella antigua, sino de un testimonio líquido de otra forma de entender el bar y la coctelería.
Con una sonrisa tranquila, y visiblemente orgulloso, me respondió que sí, que podía venderla. Pero añadió algo que se me quedó grabado:
“Esta botella tiene historia, y su historia debería estar en manos de alguien que la valore.”
Ese es, precisamente, el verdadero premio de buscar botellas antiguas de licor. No solo encontrar piezas únicas, sino cruzarte con personas que entienden que algunas botellas merecen seguir contando su historia en el lugar adecuado.
Conoce más de la historia y búsqueda de las botellas antiguas haciendo click AQUÍ
